Nuestro trabajo está específicamente diseñado para pequeñas y medianas empresas que tienen un equipo de ventas de al menos dos personas y están experimentando la fricción que genera la práctica comercial informal y no documentada.
Estas son las situaciones que encontramos con más frecuencia cuando empezamos a trabajar con un nuevo cliente.
Uno hace seguimiento todos los días. Otro espera que el cliente llame. Uno manda propuestas detalladas. Otro cierra de palabra. No hay un estándar compartido sobre cómo se vende en tu empresa.
Incorporar un vendedor nuevo significa meses de observar, preguntar y cometer errores — porque no hay un proceso documentado para entregarle el primer día.
No sabés cuántos prospectos hay en cada etapa, cómo se ve la tasa de conversión, ni por qué algunos meses son buenos y otros no. Los datos no existen o no están estructurados.
Sin pautas claras sobre qué se puede ofrecer y cómo, los vendedores hacen compromisos que operaciones no puede cumplir — dañando las relaciones con clientes y la credibilidad interna.
Un marco claro para evaluar qué leads merecen tiempo y atención — para que tu equipo deje de perseguir oportunidades que nunca fueron reales.
Un pipeline comercial con definiciones de etapas explícitas y criterios de avance — para que todos en el equipo hablen el mismo idioma sobre dónde está cada oportunidad.
Marcos de comunicación estructurados para cada etapa y canal — primer contacto, seguimiento, manejo de objeciones, cierre y postventa.
Un conjunto definido de métricas que dan visibilidad a la gerencia sobre la actividad comercial — tasas de conversión por etapa, tiempos de ciclo, frecuencia de seguimiento y más.
Una referencia completa y documentada que captura todo el proceso comercial — la memoria organizacional que hace a tu equipo independiente de cualquier individuo específico.
Puntos de contacto y procesos estructurados para el período posterior a la venta — para proteger las relaciones con clientes, identificar oportunidades de expansión y generar referidos.
Esta distinción importa. La capacitación en ventas se enfoca en desarrollar las habilidades y comportamientos de los vendedores individuales. El diseño de procesos se enfoca en el sistema dentro del cual esos vendedores operan.
Un proceso bien diseñado no reemplaza la necesidad de vendedores capaces — pero significa que un vendedor capaz puede volverse productivo mucho más rápido, y que el desempeño del equipo depende menos de la experiencia o el estilo personal de cada individuo.
Cuando un vendedor nuevo se incorpora a un equipo con un proceso documentado, tiene un mapa claro desde el primer día. Sabe qué hacer en cada etapa, qué decir en cada situación y contra qué métricas se lo va a medir. La curva de aprendizaje se comprime significativamente.
El objetivo: Un vendedor nuevo produciendo resultados en la mitad del tiempo que hoy le toma a uno experimentado descifrar cómo se hacen las cosas acá.
Trabajamos con PyMEs argentinas que tienen un equipo de ventas y están listas para pasar de la venta informal e individual a un proceso comercial estructurado y documentado. Contactanos para hablar sobre tu situación.